La definición que aporta Wikipedia acerca del alma es la siguiente:
Etimológicamente la palabra del latín anima se usaba para designar el principio por el cual los seres animados estaban dotados de movimiento propio.
Si nos centramos en el concepto de "principio por el cual los seres animados estaban dotados de movimiento propio", podemos entender el alma como el principio que guia nuestros actos, ya sea ésta una cualidad descriptible por la neurociencia o indescriptible por el sentido del "mundo 3", o aquello que no podemos identificar o describir racionalmente.
En ningún caso me refiero a una construcción física de un alma como la escultura que Jaume Plensa presentó en la Expo de 2008 en Zaragoza, sino al concepto del cual nació la misma.
En ningún caso me refiero a una construcción física de un alma como la escultura que Jaume Plensa presentó en la Expo de 2008 en Zaragoza, sino al concepto del cual nació la misma.
Jaume creó esta escultura de letras blancas y once metros de altura para invitarnos a reflexionar y "mirar hacia dentro" tal vez con la intención final de lograr en los interlocutores visuales de este diálogo sin palabras la construcción de un alma no física... Ésto nos está ocurriendo a los arquitectos que no obedecemos a la resistencia sino que entendemos que debemos construir un alma nueva para nuestro modo de hacer arquitectura, porque una nueva arquitectura está naciendo desde los condicionantes actuales, para la cual, el alma antigua que guiaba nuestras obras ya no tiene sentido.
Nuestro nuevo alma se basa ahora en el diálgo, en la colectividad, en entender los nuevos parámetros de la profesión. Menos es más, tener menos para llegar a más, es lo que nos está ocurriendo. Rehabilitar, reconstruir, reformar... involucionamos para evolucionar. "Volver al origen no es retroceder, quizá sea andar hacia el saber", dice Macaco. Entonces, estamos creando un nuevo alma para el ejercicio de nuestra profesión y movernos dentro de ella, porque estuvimos mucho tiempo operando desde el olvido de nuestras misión incial que no era otra que crear habitabilidad.
Sísifo, dentro de la mitología griega, como Prometeo, hizo enfadar a los dioses por su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, y así indefinidamente.
Así, nuestra conducta endiosada ha hecho enfadar al pueblo condenando a una maravillosa profesión al olvido si no reconsideramos nuestra "Leitmotiv" profesional.
Las cargas de hoy, están iluminadas, llenas de oportunidades si sabemos reconstruir nuestro alma profesional, no estamos condenados a una situación como la actual de modo indefinido, tenemos la oportunidad de construir un alma nuevo para el arquitecto. Un alma dotada del sentido de hacer arquitectura para el hombre y no que un hombre, el arquitecto, se haga a través de su arquitectura. Escuchar al cliente, desde la humildad, sentir sus necesidades y dejarles colaborar y ser entendidos en sus necesidades y requisitos es fundamental, sólo así se nos dará nuestro lugar nuevamente como ya ocurrió antaño.
