No es lo mismo equivocarse, que arrepentirse. Al equivocarnos, uno puede quejarse (cosa que no sirve de nada), o asume, y sigue adelante con todo un universo de rectificaciones posibles; sin embargo, arrepentimiento conlleva generalmente la imposibilidad de retroceder, y si no es bien gestionado, conduce a la frustración y a la extendida pero insana situación de culpar a los demás.
Las oportunidades, percibidas según quien las perciba como amenazas, pueden ser percibidas desde una multiplicidad de ópticas y perspectivas que lejos de ponerse de acuerdo, parecen estar habitando la torre de Babel. Razón y Emoción en una contienda sin fin. Despierta el absurdo miedo que un día asesinamos porque era el verdugo de los sueños, y de nuevo, nos esforzamos en recordar por qué le dimos sepultura. "Ahora, que he conseguido desde fuera mirarme con tanto amor como miro a mis seres queridos", pensamos aquellos que llevamos el corazón por bandera, que no voy a permitir que tambalees los cimientos de la esperanza.
¿Dónde nace el miedo?... más aun, ¿Qué es el miedo? no es más que una construcción del subconsciente colectivo que nos encadena al espacio de confort*. Ese confort que paradójicamente nos debilita, tal y como es socialmente entendido, porque los abanderados del corazón, los que percibimos esta palabra desde su raíz etimológica, "con fuerza", el confort está allí donde nos hagamos fuertes.
Somos átomos, y como tales, si sus electrones se detienen, ya no serían átomos. Análogamente en nosotros, impulsos eléctricos (emociones) que generan pensamiento y acción. Me quedo con la única frase de la canción L´Esperanza, (1993) de Sven Väth:
L´Esperanza: "Como del fines, vagamos por el universo incentivados por la esperanza".
(*)La palabra confort, viene del inglés comfort (confortable, cómodo) y éste del latín confortare (hacer más fuerte) formado del prefijo con-(junto) y la raíz de fortis (fuerte). Es la misma raíz que la palabra confortar (animas, dar fuerza,...) fuente: http://etimologias.dechile.net/?confort








