Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



Estar bien vs Estado de bienestar

El supuesto "estado de bienestar" o Estado Providencia (en inglés The Welfare State) es un concepto de las ciencias políticas y económicas con el que se designa a una propuesta política o modelo general del Estado y de la organización social, según la cual el Estado provee ciertos servicios o garantías sociales a la totalidad de los habitantes de un país, según cita wikipedia.
Apelo a la disociación de este concepto de las ciencias políticas y sobre todo económicas si es que no son lo mismo. Todos comentan la pérdida de dicho estado cuando el poder adquisitivo disminuye, y es que asociamos el estado del bienestar al confort, al lujo y al consumo.
Entendiendo el estado de bienestar como un concepto interno, tal vez podamos adueñarnos de la sensación de "estar bien" al margen de las instituciones y provisiones externas.
Una mercado que nos vende productos que mejoran el rendimiento laboral y de los procesos que gestionamos pero a la vez nos condiciona a la adquisición infinita de nuevos productos, dista mucho de velar por nuestro interés.
http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/
El enlace adjunto, es un hipervínculo que (al menos hoy) nos posibilita una apertura en el conocimiento de cómo se gestionan los bienes materiales que adquirimos. La sociedad tecnocrática está agonizando en sus propios desechos que la obsolescencia programada provoca con mayor celeridad. Esta es mi humilde denuncia a este sistema insostenible.
Lo que me preocupa sobremanera, es que este consumo de objetos se extrapola al consumo del ser, del propio, apareciendo psicopatías como la adicción a las compras, o ajeno, relacionándonos con los demás por interés en lo que del otro podemos obtener. De este modo, el vecino, el compañero, incluso a veces el familiar, se convierte en un objeto más de consumo. Entendiendo ésto de esta manera, es fácil explicar el anonimato en su papel representativo de la belleza del hombre y sobre todo de la mujer maduros,  es fácil explicar las separaciones, la falta de compromiso y la desgana hacia el producto reparado.
Los que de un modo u otro retornan a los viejos oficios, encuentran que el contacto con las materias primas, con uno mismo, con la autogestión y la reutilización, una nueva fuente de poder entendiendo éste como una mayor autonomía y menor dependencia de los objetos.
Como viene a decir el libro "Cradle to Cradle", o de la cuna a la cuna, es absolutamente absurdo que un paquete de plástico que envuelve un producto que tarda apenas unos minutos en ser consumido, tarde años en degradarse. Lo desechable se prolonga, lo importante se desvanece.
Si hacemos uso de nuestra responsabilidad, deberíamos prolongar la vida útil de nuestros objetos cotidianos, cuidarlos, compartirlos, trocarlos o reciclarlos, y desterrar de una vez el "touch and go".
La capacidad espacial del planeta es finita, y el decrecimiento material conlleva indiscutiblemente mayor libertad. Menos es más, porque cuanto menos se posee o menos dependencia respecto a la posesión se tiene, más libre se es porque indiscutiblemente, cuando es demasiado, el consumo nos consume.
La abuela Concha

Siempre he paseado por mi barrio "adoptivo" de modo anónimo, me gusta hacerlo así, observar e implicarme la justa medida; en el sentido que prefiero conocer a ser conocida, para reservar el área de privacidad intacta en la medida de lo posible. Sin embargo, de entre la perspectiva general, hay personas que no pasan desapercibidas. De repente las ves, las observar cuando te cruzas varias veces con ellas y sabes feacientemente que tienen algo especial que confirmas cuando tienes la oportunidad de conocerlas.
Una de esas personas es la abuela Concha.
Concha es una de esas personas por las que vuelves a creer en la bondad. Toda una madre coraje, aparentemente un ser que pasea por el barrio con su inseparable perro pero cuando tienes la oportunidad de escuchar la historia de su vida, si te mueve el espíritu de la empatía, llegas a pensar "yo quiero ser así", y es que ella ha dedicado su vida a los demás. Matrona de profesión, ha traido al mundo vidas, y ha rescatado a muchas otras desde su labor como voluntaria. Ha abierto las puertas de su casa a seres desfavorecidos, enganchados o dependientes, con toda valentía, sin pensar de modo prejuicioso, y es que como ella dice, "cuando abres tu corazón y tu casa de verdad a quienes lo necesitan, jamás pueden hacerte daño" -sus palabras no son exactamente éstas, pero es el mensaje que viene a transmitir.
Persona profundamente empática y alegre, derrocha amabilidad, es un ser que sabe querer de verdad, cuando mira, ve más allá, pudiendo comprender si hay algo que te ocurre o todo está en orden. Ama la naturaleza, los animales y las plantas le encantan.
Es uno de los seres anónimos que humanizan la sociedad, que saben amar de verdad, que dan fuerzas para la vida, y de este modo, nunca envejecen, porque tienen toda la fuerza, la espontaneidad y la bondad de un niño.
Concha es extremadamente generosa, con su tiempo, con su ser. La verdad es que este tipo de personas deben ser reconocidos y mimados, porque tienen un valor enorme. Así, es que esta es mi manera de valorarla, como puede serlo cualquier otra, un pequeño gesto que subraya que no hay que irse a lugares insospechados para hacer grandes labores, que en cualquier parte, pueden estar los "ángeles" cotidianos que nos ayudan a entender que realmente, la felicidad consiste en hacer felices a los demás, como alguien dijo alguna vez, y muchas veces se nos olvida...