Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



Cooperación - Competición

A nivel profesional nos ha tocado vivir un momento donde existe un paradógico dualismo establecido entre la cooperación y la competición. La transversalidad de las disciplinas, fruto tal vez del mundo global en el que vivimos y la necesidad de no compartimentar en cajones cerrados el conocimiento, precisa de modo indispensable echar mano de la cooperación para abarcar todos los requisitos que el desarrollo de un trabajo pueda precisar. Por otra parte, estamos en un mundo profesional donde la competencia, es a menudo recibida como una amenaza a la hora de optar por un puesto de trabajo.
¿Cómo podemos conciliar ambos conceptos? Para mí, es una cuestión de actitud. La aptitud con "p", nos da las herramientas para competir, pero es la actitud, con "c", las que nos hace más flexibles, más capaces de absorver nuevos conceptos, nuevas cualidades. La transversalidad, necesita el diálogo. El projet manager tiene generalmente un equipo transdisciplinar donde nada funciona sin la cooperación.
Las empresas contratan a psicólogos en sus gabinetes de recursos humanos, ésto nos hace pensar la importancia de las cualidades no sólo técnicas sino también humanas del perfil del trabajador.
Me apasionan las reflexiones de Eduard Punset porque a menudo relaciona la ciencia con el comportamiento. Darwing decía que en un panorama de conflicto, no sobrevive necesariamente la especie más fuerte, sino aquella con mayor capacidad de adaptación. De nuevo, el momento actual en el nosotros, individuos de la especie humana vivimos, nos recuerda la importancia de ser capaces de adaptarnos, de reciclarnos, de establecer nuevas conexiones neuronales, que a menudo, según Punset, se establecen con cualidades afectivas y no solo cognoscitivas.
"Somos lo que compartimos", así pues, nuestro conocimiento nos hace competir, pero la puesta en servicio a la comunidad de ese conocimiento, la cooperación, es lo que nos hace SER.