Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



Vivir en la magia

Todos dudamos de que "Vivir en la Magia" sea posible, y no es de extrañar si miramos todos los paradigmas que circundan nuestra cultura, con objeto de establecer qué es posible y qué no lo es. 

Frases repetidas y personas que constantemente te dicen lo difícil que es tal objetivo (cuando en su mayoría no han dado un paso para lograr eso que persigues). 

Vivir en la magia no es una quimera, sino una condición natural que en la mayoría de los casos sólo requiere eliminar la creencia de que es complejo. Ese es el verdadero trabajo, desaprender, y abandonar las expectativas sin dejar la pasión.

Es entonces cuando se van dando esas sincronías que tiñen de color el mundo gris, pistas como migas de pan, sincronías, que no vienen de fuera, sino de ti y tu energía. 

Vamos siguiendo la pista de ese pan invisible que nos lleva al camino interno donde todo es posible.


Y bueno, no creo que estemos predestinados ni acotados. En este punto creo que la Lattice, de la que Jacobo Grinberg hablaba es una matriz compleja tejida en el espacio donde todo es posible y donde todos los planos se ubican a distintas frecuencias.

Desde este paradigma, no hay lugar a la queja ni a la culpa, y eso es lo que aquellos acostumbrados a echar balones fuera temen realmente: tomar responsabilidad de su pereza para enfrentar aquellas situaciones que les ponen de frente a si mismos. No es cómodo la verdad, pero existe un elixir en tomar el camino con corazón que al avanzar unos pasos no puedes volver atrás.

Y empieza la danza entre el intento y fluidez, entre el anhelo y la expectativa, entre el ser y el parecer, entre la vida y la edad, entre lo eterno y la impermanencia, ying y yang, fuerzas contrarias e iguales, pero todas conducentes a destapar nuestro don de crear.

Hoy Javi una persona a quien aprecio mucho, está haciendo un examen para lograr su puesto de funcionario. Y lo hará, ya aprobó un examen de dos, un chico de una base familiar durísima en Uruguay donde no daré detalles... brindo por tí por la magia de tu vida, y porque no estamos predestinados.

Apaguemos la televisión comprada y estudiemos las biografías de personas que generaron cambios importantes para sí y para el colectivo. ¿Qué les motivaba? ¿Cómo pensaban? ¿Quiénes eran?

Personas como Mandela, Gandhi, Carlos Soria o Javi.... gracias por mostrar que todo es posible. La magia es simplemente un estado natural debajo del lodo de la idea del imposible.

Vivimos en un Universo tan generoso, que sólo dice SI, a aquello que creemos, no a aquello que queremos, porque querer algo no significa sentir que eso ya está en tí que eres tú y soltar el cómo y cuando el sentir, es la magia. Si yo sintiera "esto es imposible" a tantas cosas que he vivido, probablemente no habría experimentado la mitad. Pero en este momento desde lo que de verdad siento que Soy, es todo posible.


 Proyecto Ideal

Arquitecto: 
del griego antiguo ἀρχιτέκτων (architéctōn, "arquitecto o constructor jefe"), compuesto de ἀρχός (archós) ("jefe", "guía") y τέκτων (téctōn, "constructor").

Hoy en día, la mayoría de los arquitectos, en un ejercicio de honestidad, deberían reducir su nombre de profesión a -tecto, dado que en su modus operandi, ha olvidado su guía interna. De ello se deriva la arquitectura mecanicista, que busca el volumen (por cantidad o por impacto) sin otro objeto que el crematístico.

La arquitectura sin guía (guía interna y escucha externa del receptor), se vuelve un objeto sin alma, un producto que con el tiempo pierde su frescura e ilusión iniciales.

Actualmente, si observamos los estudios de arquitectura, generan beneficios por volumen de trabajo en su mayoría lo cual deriva en la conversión del profesional arquitecto en comercial, perdiendo su sentido y vocación iniciales.

Muchas veces visto dentro de mi, el proyecto ideal, que inexorablemente deriva en una dedicación e implicación en cada detalle. 

Los detalles conforman el total, suma de éstos, que tangibles o intangibles imprimen el buen hacer. No es posible atender a los detalles sin visitar obras, sin resolver la ingeniería, sin pensar holísticamente en el sistema. Se trata de atender y supervisar cada rasgo, cada luz, cada instante de habitabilidad imaginada. 

Un proyecto tal como hoy lo concibo, atiende: en primera instancia la arquitectura invisible, la que emana de tierra bajo rasante, la GEOBIOLOGÍA que inexorablemente conduce los flujos de energía generando armonía o desarmonía en superficie; a orientación y forma considerando el clima, y el aprovechamiento de sus flujos, BIOCLIMATISMO; a los trazados reguladores, logrando la mejor distribución de los espacios y la geometría de las estancias, proporciones armónicas a lo visible y lo intangible, ARQUITECTURA SAGRADA; los materiales, colores y diseño que evocan tensión o distensión interna en sus habitantes. Racionalidad energética y sobre todo una revisión del proceso desde la idea primigenia hasta la "ultima piedra" en una atención constante. 

Es en este seguimiento donde muchos de mis colegas merman sus esfuerzos, relegando sus funciones al trámite documental y a contadas visitas de obra. El volumen de trabajo, en contra de proyecto...

Esto es algo que no está en mi latir, por ello, mi proyecto ideal es aquel en el que el cliente y todos los destinados a vivir el espacio generado tienen espacio para explicar lo que pretenden y precisan, desde el niño al mayor, desde los colores a la forma, con un acompañamiento integral que atienda a la materia y al corazón. Es una arquitectura dilatada en el tiempo, un proyecto ágil pero sin prisa. Un proyecto con corazón.

Esto hace que para mí, el proyecto ideal es un proyecto sin "para antes de ayer", una arquitectura slow, que mime y vele el contenido material e inmaterial además de  la forma.

Mi seña de identidad, siempre el espacio oculto, un lugar no inmediato ni evidente un estancia escondida para el lugar de juego, culto, relax... autodescubrimiento.

Un proyecto ideal, siempre tiene un nombre, el nombre nos da identidad, y las cosas nombradas son reconocidas, un proyecto que abrace, que tenga ese algo indescriptible que invite a entrar, a participar,... a quedarse, a habitar.

La arquitectura no ha de ser una mera interpretación de un prontuario o aplicación de un manual en una forma concreta, ni una aplicación de cálculos inconexos donde cada parte sesgada no tiene coherencia en el todo, encontrando en muchísimas ocasiones proyectos donde el plano dice una cosa, la memoria otra cosa, y los pliegos y las mediciones otras completamente distintas. Atender las partes es integrar al todo, así debería ser nuestro oficio.

Yo Soy ἀρχός (archós), no por jefe sino por guía. 

Guía, es la escucha misma del Ser para desde ahí, hacer.



Coherencia, verdad, libertad

Todos queremos sentir que habitamos en la verdad y somos libres, es una condición sinigual. En esos espacios del sentir el alma descansa dado que entre tanta oferta de vidas posibles (en el escaparate), el ser que no alcance aquella proyección de vida que esperaba, al menos siente que no se ha equivocado del todo si habita SU verdad y siente la libertad.

Sería extraño encontrar una persona que no afirme sentirse al menos conforme con aquello que considera verdadero. No obstante, no encuentro tal posibilidad en la incoherencia. Pero ¿Qué es la coherencia? Es decir y actuar conforme a lo que sientes. Desde este estado del ser, que habita su propia coherencia, es posible habitar la verdad de sus acciones y palabras.

Proyectamos usualmente la propia incoherencia en los demás, pero ¿Quién no ha asistido a un evento "por quedar bien", o dado la razón a alguien para contar con su beneplácito sin estar del todo de acuerdo?

Vivimos en un mar de acciones forzadas, de mentiras, de proyecciones y expectativas, de búsqueda insaciable del favor ajeno o al menos de ser vistos por otros, llegando incluso a mentirnos a nosotros mismos.

En este punto de mi existencia, no cabe otra posibilidad de tratarme con amor y sacar el máximo provecho incluso de mis errores, porque esos errores a veces son aprendizajes a los que siempre he llegado transitado en mi coherencia.

No me hablen de mentiras de la clase política, (no es mas que un reflejo del colectivo), ni de la construcción de un mundo mejor, sino de abrazar la propia verdas y dejar nuestro entorno inmediato en mejores condiciones en todos los posibles aspectos objetivos (limpieza, alegría, luz, no creencias o imposiciones) a como lo encontramos.

Hoy para mi no es posible habitar la verdad ni la libertad fuera de mi coherencia. Obviamente, ante quien vive desde las estructuras de creencias determinadas o sistemas de vida heredados a veces resulta preciso mantener una compostura (no una falsa postura), pero siempre Siempre SIEMPRE, sosteniendo nuestra autenticidad,  respetándonos.

Las palabras dicen menos que los ruidos, y los ruidos dicen menos que el silencio, sin embargo, la coherencia, es la antesala de la impecabilidad de las acciones, calibradas con el respeto y el tacto.
Todo empieza, cuando decidimos dejar de contarnos mentiras, transitando sabiamente todo aquello que se acontecerá como consecuencia: negación > rabia > tristeza > aceptación > Aprendizaje y fortaleza.

Tal vez sólo hayamos venido a ser nosotros mismos, no a quedar bien, ni a ser perfectos, ni a cumplir expectativas ajenas; VIVIR Según sentimos, vivir nuestra propia vida, como tantos predecesores afirman antes de desencarnar. 
Vivir en coherencia, es lo que dio la vida a la marioneta Pinocho y lo convirtió en un Ser animado.

 Casi Perfecto

Me doy cuenta cada día más que esa infinidad de ideas que envuelven las torpes descripciones de otros mundos que no siguen las leyes de la física ni pueden describirse en lenguaje humano, se asientan cada mas y mas en lo tangible si nos permitimos mirarlas sin el complemento de la duda, sino tomándolas con el absoluto respeto que merecen.

Así es constatable en mi experiencia que a medida que desciende el nivel de exigencia, los "tengo que", el victimismo y todo ruido mental, aparte de incrementar el nivel de energía que muchos coetáneos aseguran desciende, surgen nuevos paisajes y posibilidades, aparentemente imperceptibles pero absolutamente sobrecogedores dentro de mi.

He rozado algo casi perfecto, tanto que casi me siento incapaz de decir que me ha sucedido a mi y que mi antiguo yo querría acaparar, pero hoy al ver desde un punto de visa menos nublado, simplemente celebro la experiencia y celebro cada oportunidad que se exprese de un modo similar.

A veces las reminiscencias del no merecimiento regresan (bajo control), pero en mi vocación alquímica las transformo en presencia. Pudiera decirse que como esa latencia del no merecer declara que yo no soy digna de una experiencia en tal grado de belleza, habito el presente disfrutando de cada instante que dicha situación se vuelva a dar, con idénticos personajes. Celebrando y asombrándome y admirando todo... como si fuera imposible que existiera.

Gracias a la Vida por cada instante instante de admiración.

 Cuando el oso ruge...

Todos tenemos una voz interna que nos empeñamos en silenciar. Al menos así fue de unos años a esta parte, pero me doy cuenta que cada vez esa voz, ese oso rugiente está clamando en más y más personas con una contundencia que es imposible acallar, del mismo modo que uno no puede silenciar las tripas cuando tiene hambre.


La estructura de la sociedad nos condiciona para tener en detrimento del ser... basta preguntar ¿Quién eres? para darte cuenta que la gente responde con lo que cree tener, o cree ser en base a sus posesiones. Todo es un préstamo que está bien usar, mas se disfruta mucho mas cuando sabes que nada de eso te puedes llevar.

El oso es la voz en el corazón, esa silenciada por la voz de la cabeza. No es el angelito a derecha e izquierda, sino la pugna entre la razón y la intuición, una regida por miedos y autoprotección y otra por la esencia y la fuerza de la vida en su máxima expresión.

Cierra los ojos...
...y dime qué te dice la vida acerca de lo que es sentirse vivo.

Proyectos y proyecciones, uno propios y otros en la pantalla del vecino, que nos hace a veces creer que el otro es el que me tiene que dar, que satisfacer, que amar. Estos días escuché que la palabra más venenosa que existe es "mío"... por un momento hubiera dicho odio, hubiera dicho miles de palabras antes que mío, pero en última instancia esta palabra encierra el desvío más inmenso de todos.

El oso siempre nos habla, y cada vez más lo escuchamos, salir, respirar, gozar de la libertad y felicidad de los demás... a veces nos araña para que volvamos adentro y miremos qué se lo que realmente nos hace felices, y eso, está más allá del deseo de poseer y del miedo al fracaso.

Brillo    

Resulta interesante ser consciencia testigo desde diversos escenarios, pero es más interesante aun cuando regresas a lugares donde tienes raíces y vuelves después de un tiempo. Parece que nada cambia, pero en realidad nada es estático. Ves las calles, y las personas, las situaciones yendo y viniendo en un vaivén incesante, donde aparentemente nada ha cambiado pero sin embargo no ves nada igual. Reímos, nos saludamos, nos abrazamos, porque a pesar de todo, la VIDA y lo que sentimos dentro siempre, en todos los casos se impone al miedo. 

Y es que vida sucede, y sucede más allá del significado que cada pequeña mente le de. Y la alegría una vez es conquistada, colorea todas las visiones. Vivimos abrazamos por este inmenso magma biológico invisible (casi siempre) pero perceptible. 

Desde casa visión la misma escena resulta una realidad completamente diferente, entonces, ¿Miramos con los ojos o con las ideas acerca de lo que vemos? Pasado un tiempo lo estrecho es ancho, lo alto es bajo, los ignorados son fastuosos, y así con todas las categorías que puedan establecerse en la dualidad que puede describir a lo observado.

Pero hay algo que cuando está, no cambia, y sin embargo nunca es igual porque su movimiento es la expansión, y eso, es el brillo. Creemos que ese brillo está en personas que admiramos, pero en realidad, como siempre, una vez más está en tu mirada. Y te das cuenta que nada tiene poder sobre tí más que aquello a lo que le das permiso.

Cuando tienes brillo, el valor es una consecuencia. No tienes miedo de ir a por lo que quieres, cuando sabes que es real (entre tantos estímulos, cuando algo es, no hay error), no tienes miedo de que no suceda, sino que el miedo es dejar en esa garganta el coraje de no expresarte. ¿Quién puede dañarte sino tú con tu falta de valor? Cerrar capítulos, abrir episodios, pero siempre en movimiento, en evolución, con e-moción.

Cuando suceden demasiadas cosas buenas en poco tiempo.... la gente desconfía, sin darse cuenta que ese es el estado natural del Ser cuando apuestas por la vida. Y así es como yo me siento en este instante, con un corazón abierto donde germinó una nueva energía después de años de trabajo personal. Y al fin me habito y me gusta cómo se siente dentro de mí.

Para todos los que han atravesado los infiernos y han logrado habitarse en plenitud.