Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



 Vichara

Tener que sentarme frente a frente con alguien a quien no conocía y tener que mirarle fijamente a los ojos, se me antojaba demasiado duro e invasivo. Había algo dentro de mí que se resistía a semejante trabajo. No era la primera vez que los trabajos de la Escuela me confrontaban con mis límites, pero esta vez era demasiado. No sé por qué no me fui. Supongo que la guerrera que llevo dentro entendió que, si sentía tanto rechazo ante el Vichara, era importante que lo hiciera. Y así fue. En uno de los actos de entrega más fuertes de los muchos que he realizado a lo largo de los años allí, me dispuse a sentarme frente a un compañero absolutamente desconocido para mí, rodilla con rodilla, mirándole a los ojos.

“Dime, en el Aquí y en el Ahora, ¿quién eres tú?”, me adelanté a preguntarle para así ganar tiempo y poder calmar los nervios que sentía. Y fue entonces cuando, escuchando su respuesta, empecé a percibir cómo se iba creando un espacio sagrado entre los dos, en el que la vibración de la Presencia Yosoy que me esforzaba en sostener mientras escuchaba, nos conducía a unos niveles de gran profundidad en donde empezaban a aflorar los bloqueos, emociones, racionalizaciones y demás defensas que todos llevamos dentro. No pude dejar de sorprenderme. No lo esperaba.

Y llegó el cambio de turno. Esta vez me tocaba a mí hablar y a mi compañero escuchar. Al ir a contestar la pregunta, de repente, me di cuenta que ya no estábamos dos personas mirándonos a los ojos: allí ya sólo había una que se miraba a sí misma en un espejo y ahí, en ese estado de fusión, simplemente iba permitiendo que las palabras fuesen saliendo por mi boca. No sabía lo siguiente que iba a decir pero daba igual, sólo estaba pendiente de permitir que saliese lo que tuviese que salir en ese momento, ya fuese esto palabra, emoción, movimiento, grito, etc. y de no cortarlo metiendo la cabeza por medio. Repetimos el trabajo varias veces y con distintas personas, pero la sensación de estar frente a un espejo mirándome y hablándome a mí misma en una sensación de eterno presente siempre estaba allí. Fue toda una experiencia: intensa pero absolutamente preciosa.






Paradigmas

Vuelvo a escribir tras un año de parada donde estuve vivenciando diferentes experiencias que cómo no, me hicieron expandir un poco más (como a todos las suyas conscientes o no de ello), la percepción y comprensión de lo que es.

En este ciclo de intenso cambio para todos, puedo decir que lo más importante ha sido darme cuenta de la enorme red de paradigmas inducidos que aceptamos como verdad.

Pero la verdad y la Verdad (Emuná), no son lo mismo. La Verdad con mayúsculas es la que trasciende a todas ellas y las verdades que cada uno adopta según sus paradigmas son las que termina fraguando en su experiencia.

No hay más cárcel que la que uno mismo se autoimpone bajo sus propias creencias.  Por eso asumo como propia la expresión "si quieres ver, deja de creer". Para ver lo que uno desea, debe sentirlo, y para sentirlo la antesala es considerar qué es cierto en el propio universo y qué no asumo para mi.

Los medios de comunicación se han establecido como un medio de control mental y manipulación, que pretenden dirigir la mente colectiva hacia determinados intereses. Mi propuesta (a quien desee ponerse a prueba) es en primera instancia relativizar toda (des)información y someterla al filtro del sentir. ¿De verdad crees que es cierta la información? No hay nada mas cierto que lo que a través del cuerpo podemos sentir.  Ante una afirmación estimada como real, el testaje inequívoco del cuerpo es la contracción, cuando no es afín a lo que siento o la expansión cuando efectivamente la percibo como Verdad.  


Para crear nuestra propia realidad, uno debe salir del paradigma colectivo, vivir en él pero no asumirlo, trazar su propio sistema, desde la brújula interna del corazón. La intuición está conectada a la vibración del cuerpo, y cuando sientes en todo el sistema físico que algo es, para ti, así se da.
Cambios de geografía, entornos, sistemas de relaciones, sincronías, todo está ahí y nunca se trató de que algo cambie afuera para hacerme sentir bien dentro. Siempre fue al revés.

¿Qué se enseña a la sociedad? Obediencia ciega y miedo. Nadie se plantea el status-quo, o se enfrentan a él desde lo externo. La maestría no es la confrontación, sino la dirección interna y ser capaz de bajarse del pedestal  y cuestionar las cosas desde el corazón.

El cuerpo es como un radar, pero está sometido a la tiranía de la mente condicionada... hasta que uno decide trabajar intenta e internamente. Hay algo sagrado en todos, EN todos, no separado de nosotros. Ese fue la mejor jugada que hicieron aquellos que quisieron dominar a las masas. 

 El término paradigma​ se origina en la palabra griega παράδειγμα [parádeigma] que en griego antiguo significa "modelo" o "ejemplo". A su vez se divide en dos vocablos παρά [pará] ("junto") y δεῖγμα [deīgma] ("ejemplo", "patrón"). ​ Originariamente, significaba patrón, modelo.

Si un patrón es para muchos, y somos únicos e irrepetibles ¿No será que debemos establecer el propio?
Ordenar, clasificar, etiquetar y homogeneizar son acciones requeridas para conducir un sistema, lo cual redunda en la pérdida de la singularidad esencial de la originalidad del ser. Solamente, párate a sentir.
Aquel paradigma que creas, es la garantía de lo que experimentarás.  Filtra que es realidad en el colectivo y qué es realidad para ti y sin debates ni exposiciones, vive desde dentro en lo que sabes que es real en ti.

Lo que piensas, no eres tú, lo pusieron otros, estímulos condicionados y demás...
...pero lo que sientes (sin contaminación mental), lo puso tu corazón.