Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



Coherencia, verdad, libertad

Todos queremos sentir que habitamos en la verdad y somos libres, es una condición sinigual. En esos espacios del sentir el alma descansa dado que entre tanta oferta de vidas posibles (en el escaparate), el ser que no alcance aquella proyección de vida que esperaba, al menos siente que no se ha equivocado del todo si habita SU verdad y siente la libertad.

Sería extraño encontrar una persona que no afirme sentirse al menos conforme con aquello que considera verdadero. No obstante, no encuentro tal posibilidad en la incoherencia. Pero ¿Qué es la coherencia? Es decir y actuar conforme a lo que sientes. Desde este estado del ser, que habita su propia coherencia, es posible habitar la verdad de sus acciones y palabras.

Proyectamos usualmente la propia incoherencia en los demás, pero ¿Quién no ha asistido a un evento "por quedar bien", o dado la razón a alguien para contar con su beneplácito sin estar del todo de acuerdo?

Vivimos en un mar de acciones forzadas, de mentiras, de proyecciones y expectativas, de búsqueda insaciable del favor ajeno o al menos de ser vistos por otros, llegando incluso a mentirnos a nosotros mismos.

En este punto de mi existencia, no cabe otra posibilidad de tratarme con amor y sacar el máximo provecho incluso de mis errores, porque esos errores a veces son aprendizajes a los que siempre he llegado transitado en mi coherencia.

No me hablen de mentiras de la clase política, (no es mas que un reflejo del colectivo), ni de la construcción de un mundo mejor, sino de abrazar la propia verdas y dejar nuestro entorno inmediato en mejores condiciones en todos los posibles aspectos objetivos (limpieza, alegría, luz, no creencias o imposiciones) a como lo encontramos.

Hoy para mi no es posible habitar la verdad ni la libertad fuera de mi coherencia. Obviamente, ante quien vive desde las estructuras de creencias determinadas o sistemas de vida heredados a veces resulta preciso mantener una compostura (no una falsa postura), pero siempre Siempre SIEMPRE, sosteniendo nuestra autenticidad,  respetándonos.

Las palabras dicen menos que los ruidos, y los ruidos dicen menos que el silencio, sin embargo, la coherencia, es la antesala de la impecabilidad de las acciones, calibradas con el respeto y el tacto.
Todo empieza, cuando decidimos dejar de contarnos mentiras, transitando sabiamente todo aquello que se acontecerá como consecuencia: negación > rabia > tristeza > aceptación > Aprendizaje y fortaleza.

Tal vez sólo hayamos venido a ser nosotros mismos, no a quedar bien, ni a ser perfectos, ni a cumplir expectativas ajenas; VIVIR Según sentimos, vivir nuestra propia vida, como tantos predecesores afirman antes de desencarnar. 
Vivir en coherencia, es lo que dio la vida a la marioneta Pinocho y lo convirtió en un Ser animado.