Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



Estabilidad e Incertidumbre

  Cuando me contaron el proceso de cambio de moneda en Ecuador, del sucre al dólar, comprendí que la seguridad de las grandes fortunas se pueden perder a golpe de decisión parlamentaria. 
En la frontera del Tarajal, ves como apenas cruzando unos metros los mismos euros se multiplican por 10 frenta al valor del dirham...con las rupias ocurría otro tanto...

Y me pregunto si ante esta transición cierta de la era industrial a la era de la información, alguien puede seguir creyendo en la estabilidad. Cierto es que quien espere jubilarse en la misma empresa, creo que debe crear la suya propia... 

Sigo las charlas TED, hay mucho talento y muchas personas aportando diferentes perspectivas, las que mas me gustan son las charlas motivadoras (que no coaching), de personas que imaginaron y crearon...


El concepto de estabilidad se ha convertido durante años en la herramienta perfecta de manipulación y consumo, precedida del miedo. Esa estabilidad para mi no es mas que un concepto de la estática y la física... y la psicología (por aquello de la estabilidad mental). Es la estabilidad un término pretendido y perseguido por mí, por casi todos... mas es una paradoja puesto que pretende asentarse en un constante mundo cambiante. 

Se ha hablado mucho de la zona de confort... a menudo se critica o se cuestiona, yo no haré lo contrario, pero debo confesar que algunas personas hacen de su zona de confort el constante cambio. Alguien me comentó esto alguna vez... es cierto, tal vez. Analizo esta observación, y tras un tiempo decido delegar. 

Delego el desgastante intento de controlarlo todo. Simplemente, siento las bases de mi deseo, a donde quiero dirigirme (como el río al mar),y observo los caminos que se abren. Es como cuando ves bajar el agua desde una montaña,... el agua no se para a decidir cómo llegar al valle,...pero siempre llega. 

Siempre es el qué nunca el cómo.Y determinar el qué ya cuesta un rato.Y tú ¿qué es lo que realmente quieres?
Arquitectas, una redefinición, 
-muy apropiado para el 8M-


«En la práctica, la Arquitectura nunca ha sido una acción neutral en cuestión de género, ya que ha permanecido como profesión masculina. No es un problema de talento sino cultural que hay que afrontar, para cambiarlo, con actitud fuerte y audaz»

En marzo del 2014 se celebró en Sevilla el primer Congreso Internacional de Investigación en Arquitectura y Género, bajo el título: ‘ArquitectAs, redefiniendo la profesión’. El objetivo era reactivar un debate candente, «manteniendo vivo el espíritu crítico de los estudios de género y la arquitectura». La arquitectura como enseñanza reglada tiene poco más de 200 años. La primera arquitecta europea fue Signe Hornborg graduada en 1890 en el Politécnico de Helsinki... 
Matilde Ucelay 
primera arquitecta española
En España, Matilde Ucelay egresada en 1936, en Madrid. En ambos casos tuvieron dificultades para ejercer individualmente la profesión y tuvieron que colaborar con otros profesionales masculinos. Históricamente la presencia de la mujer en la Arquitectura ha sido mucho menor como resultado de una realidad socio-cultural discriminatoria cuyos modelos hegemónicos de sociedades patriarcales deber ser sustituidos por otros modelos de igualdad y visibilidad. 

La desigualdad de género es un problema estructural y no desaparecerá de forma natural, hay que forzarla situación.
Todo cambio exige una actitud fuerte, audaz, proactiva y comprometida. Y para ser agentes eficaces hay que avanzar en propuestas y objetivos con estrategias inclusivas fuera del poder hegemónico androcéntrico, y actuar a través de una acción reivindicativa persistente. Estrategias que potencien y fomenten la visibilidad utilizando los espacios políticos y de representación que eludan la posibilidad de caer en «apologías autocompasivas de lo marginal». 

La exclusión, la desvalorización, la subordinación, la desigualdad, la discriminación, la invisibilidad, las actitudes condescendientes, los tratos estereotipados, los sesgos de género, los dobles estándares, la incompatibilidad entre productividad y maternidad, vulnerabilidad y discriminación estructural, lenguaje sexista, la asignación de roles de la sociedad por sexo, la violencia de género, sexismo velado... Son fenómenos que ponen en situación periférica a la mujer y que se repiten a nivel global y en todos los estratos sociales, económicos y culturales, que varían en intensidad, dependiendo del entorno en el que nos movemos. A estos habría que añadir otros más específicos de la profesión como los ámbitos de desigualdad en ambientes académicos, o la infrarrepresentación femenina en la historiografía y crítica arquitectónica «oficial». O la poca presencia femenina en puestos de responsabilidad –‘techo de cristal’ . O la condición biológica de la maternidad, como excusa para no compatibilizar productividad, vida personal y familia. En la práctica la Arquitectura nunca ha sido una acción neutral en cuestión de género, permaneciendo como profesión puramente masculina. No es un problema de talento... sino cultural. Intelectualmente hay un consenso sobre la superación de la atribución de los modelos de comportamiento y expectativas de las mujeres. Hay una propuesta de cambio de paradigma en la práctica arquitectónica. La discriminación existe, es engañosa, sutil y persistente. Históricamente opresiva e intelectualmente destructiva. Hay que imponerse de modo intransigente y contundente. 

La solidaridad de los hombres (como especie, no como género) es una de las principales armas con las que encarar esta redefinición del rol femenino en la profesión... ya que no sólo somos lo que somos sino lo que compartimos con los demás. Por ello tomar conciencia (postura ética) y consciencia (postura de la razón) de la situación y formar parte en la lucha común por la equidad en los modos de trabajo contemporáneo, es irrenunciable para una profesión muchas veces idealizada por el imaginario colectivo. La autopercepción de los arquitectos como miembros de una profesión moderna que sería incompatible con la existencia de prácticas discriminatorias se ve contrarrestada por una concepción social donde las reglas del juego inducen a pensar, sentir y funcionar en clave típicamente masculina. Es fundamental desterrar la ceguera moral (adiáfora) que defineBauman. Es imprescindible una actitud que cree un sentimientoque se permeabilice en nuestro interior y se instale de manera inconsciente pero real.

Fuente:Artículo de El Heraldo de Aragón, 07/03/2017
de Ricardo Marco, decano del Colegio de Arquitectos de Aragón

...cuando nos dejan

Trabajos externos, trabajos in-ter-nos

  
   Siempre he creído que la objetividad es una quimera... y encontré que todo no es más que un conjunto de subjetividades. El esfuerzo de la sociedad persiste en crear una objetividad tan densa, que todos la asuman sin cuestionar. Es un bucle que a nadie convence mas a todos arrastra. Mas en cada situación podemos hacer una lectura alternativa... hasta ahora, no nos pueden robar por dentro... 

Volver a tu país después de unos años fuera, recapitular este período y ver lo que ha supuesto, es una situación muy notoria donde todo ello se constata.  
Muchas personas que me conocen, me indicaban que volviera, que era mucho tiempo allá, en el Ecuador, que no sólo era un punto geográfico en el planeta, sino en cierto modo un ecuador en mi. Ahora, al volver, algunos preguntan ¿Ya?
El tiempo es relativo, y al realidad también...

El trabajo externo era la obra de un hospital, era un sueño para mí colaborar en un proyecto así en un país lejano, pero entonces no entendía que los sueños con dirección e intención se logran mucho antes de lo que sucede cuando simplemente deseas. 

Tras esa misión había un trabajo interno, lo supe desde antes de tomar el primer vuelo. Un trabajo de entender qué es lo que quiero, no qué es lo posible para mi, o qué es lo que agradaría a otros que hiciera, sino qué es lo que realmente quiero. En esa respuesta, no vi un camino, sino un montón de obstáculos que no estaban en otro lugar que en mi mente. 

Llegas a  otro lugar, empezar de cero, como otras veces pero no tan diferente de lo conocido como esta vez, y te observas a través de otros ojos menos cotidianos, descubriendo tantas cuestiones a pulir... Ver nuevos contextos, nuevos paisajes, una versión de tí que el personaje se empeñaba en justificar... pero afortunadamente ves.

Decidí emplear mi tiempo libre en formarme, sentir, leer, hacer cosas útiles además del trabajo que ya lo era en sí mismo, y das tu tiempo, enseñas para aprender, en la universidad, con unos chicos ávidos de conocimiento y llenos de respeto, con un postgrado que me enseña que las emociones (que no los sentimientos) no sirven para nada o nos arrastran si no las expresamos. Escribo, dibujo, hago collages, conozco personas que me hacen comprender que el trabajo interno es inter-nos, entre nosotros, porque cuando trabajas en tí, aparecen las personas que trabajan en sí y surge... por fin, un espacio de intercambio de experiencias donde no se habla del tiempo meteorológico ni de la mierda del vecino, sino de sueños, sentimientos, señales, y todo aquello que pudiera decir... te hace erizar el vello. 

Aun así encuentras resistencias inconscientes, te niegas a darte valor, y la vida te presenta una actitud de falta de respeto ajeno, que cuando asumes que viene de alguien que no es mas que aquel que te muestra lo que no ves tú, no puedes mas que dar las gracias internamente, darte tu valor, y caminar más fuerte.

Recomiendo una experiencia como esta, tan radical o no como descontextualizar totalmente tu entorno y tu ser, nada mejor para verte realmente, verte como eres no como crees que tu personaje es.

Así que no puedo desde aquí más que agradecer a la experiencia y a todas las personas, a todas, que formaron parte de ella.Te das cuenta que cuanto menos importancia personal tienes, más valioso eres, y más poder personal adquieres.

Como dice mi amigo Carlos C., "a la vida a veces hay que pegarle un buen meneo".