Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



Átomos


No es lo mismo equivocarse, que arrepentirse. Al equivocarnos, uno puede quejarse (cosa que no sirve de nada), o asume, y sigue adelante con todo un universo de rectificaciones posibles; sin embargo, arrepentimiento conlleva generalmente la imposibilidad de retroceder, y si no es bien gestionado, conduce a la frustración y a la extendida pero insana situación de culpar a los demás.

Las oportunidades, percibidas según quien las perciba como amenazas, pueden ser percibidas desde una multiplicidad de ópticas y perspectivas que lejos de ponerse de acuerdo, parecen estar habitando la torre de Babel. Razón y Emoción en una contienda sin fin. Despierta el absurdo miedo que un día asesinamos porque era el verdugo de los sueños, y de nuevo, nos esforzamos en recordar por qué le dimos sepultura. "Ahora, que he conseguido desde fuera mirarme con tanto amor como miro a mis seres queridos", pensamos aquellos que llevamos el corazón por bandera, que no voy a permitir que tambalees los cimientos de la esperanza.

¿Dónde nace el miedo?... más aun, ¿Qué es el miedo? no es más que una construcción del subconsciente colectivo que nos encadena al espacio de confort*. Ese confort que paradójicamente nos debilita, tal y como es socialmente entendido, porque los abanderados del corazón, los que percibimos esta palabra desde su raíz etimológica, "con fuerza", el confort está allí donde nos hagamos fuertes. 


Somos átomos, y como tales, si sus electrones se detienen, ya no serían átomos. Análogamente en nosotros, impulsos eléctricos (emociones) que generan pensamiento y acción. Me quedo con la única frase de la canción L´Esperanza, (1993) de Sven Väth:
L´Esperanza: "Como del fines, vagamos por el universo incentivados por la esperanza".


(*)La palabra confort, viene del inglés comfort (confortable, cómodo) y éste del latín confortare (hacer más fuerte) formado del prefijo con-(junto) y la raíz de fortis (fuerte). Es la misma raíz que la palabra confortar (animas, dar fuerza,...) fuente: http://etimologias.dechile.net/?confort
Cruzar la línea

"Lo en verdad revolucionario, es la señal secreta de lo venidero"_Walter Benjamin

Empiezo este post en la madrugada de tránsito al día siguiente en que he cruzado una línea, un lado que voy a describir desde el sentimiento que produce en mí, sin especificar de qué linea se trata, porque en realidad, podría tratarse de cualquiera. 

Podemos encontrarnos tantas "líneas" o fronteras mentales como seres humanos hay en el planeta, presentes o futuras, provocadas colectivamente o autoinducidas, espacios, situaciones, constructos o estructuras que bajo la consciencia identitaria de lo que creemos ser juramos que no pasaríamos... pero a veces se cruza, por voluntad propia o por acontecimientos sobrevenidos y toca reconstruir el concepto egoico del "yo", la identidad forjada desde la línea no cruzada.

Y aprendemos, que una vez pasada esa línea, los que pasaron antes que tú no eran peores, ni tu dejas de ser bueno por haber cruzado, que todo es volátil y que las estructuras cerradas no tienen fundamento en esta globalidad mutante dentro de una vida líquida, que diría Zygmunt Bauman.
Cruzas y percibes que no es tan grave, que tu identidad y persona está por encima de las situaciones y que solo hay un juez que eres tú mismo. El valor, la fuerza nada tiene que ver con ese líquido, sino que pese a ser intangibles, en otra escala de valoración, son el verdadero estado sólido.


Los axiomas son absurdos, la verdad absoluta no existe, y el concepto de uno mismo, puede reformularse tantas veces como sea preciso sin dejar de ser alguien con personalidad, más aun, quien está en constante evolución, es quien adquiere el dominio de sí, si esa evolución es direccionada por la voluntad.
Así que tal vez, esa línea, esa prueba, esa estructura, sea algo así como la estrategia de la escalada:
cuando no ves puntos de agarre, sólo eleva la vista, y encontrarás un universo de posibilidades. Esta frase, no exacta, se la debo a mi amigo Domingo Espinosa, que a miles de kilómetros, sigue inspirándonos y enseñándonos el valor del esfuerzo, en silencio, y desde el ejemplo.

Tal vez al cruzar esa línea tantas veces rechazada, se aprenda algo más... a veces todo es perfecto, aunque no responda al modelo de perfección preconcebido.
Siempre es emocionante descubrir nuevos paisajes, los niños siempre van donde les prohíben mirar, y a veces hay que mirar más allá de la línea para descubrir quién eres tú al otro lado.