Mente, emoción y vibración.
Las dos últimas son despreciadas,... mente se vincula a producción, eso es lo importante en la sociedad de producción y consumo.
Mas ésta, la mente, no está en el cerebro y es por ello que conoces el estado o lo percibes, de aquellos a los que te une un vínculo afectivo.
LA MENTE NO ESTÁ EN EL CEREBRO.
Supongamos que la emoción se recoge en el cuerpo, suposición como hecho firme en las culturas toltecas, que conocían mecanismos de liberación de la misma con técnicas de respiración como es la recapitulación. Así, existen otras técnicas de liberación emocional como son masajes, o adentrarse en el subconsciente a través del darse cuenta y verbalizar siento A y no B, aunque mi cerebro dice B.
La emoción, se siente.
La vibración, es percepción. Cada uno sabe, en mayor o menor medida aquello acerca de lo que se pregunta, porque la energía, pese a invisible, fluye constantemente.
Abrazo, Orfanato de Madre Teresa en Agra, India, nochevieja 2009
Ese bebé, que no sé si era niño o niña, fue mi maestro, y hasta ahora, 9 años después no he alcanzado a entender cuánto me enseñó. Hoy he aprendido una palabra nueva, Marasmo, (gracias, Neus) y ha sido al nombrarlo, no al mencionar el significado con una frase explicativa que he comprendido.
Leí un libro hace tiempo, llamado la Civilización Empática, de Jeremy Rifkins donde hablaba -sin nombrarlo- de temas transversales asociados a esa -hoy por fin nombrada- cosa que es los efectos fisiológicos y emotivos de la afectividad física.
Este ser, no paraba de llorar, hacinado en una habitación junto a otros menores de diferente edad, con suerte de no estar en la calle junto al niño que caminaba a cuatro patas posiblemente por las secuelas de la polio, y yo, con el ímpetu del instinto, lo cogí en brazos. Acción - Reacción, cesa el llanto de modo automático. Como este pequeño ya está tranquilo, puedo devolverlo a su lecho, y justo al hacerlo, el llanto atronador. Repito el gesto varias veces, como tomas de un film hasta tener la toma buena, pero esto era la cruda realidad.
Hoy he aprendido esa palabra, marasmo, enfermedad ocasionada por una alimentación ocasionada por una alimentación pobre tanto en proteínas como en contenido energético.
Sigo investigando, leo un artículo y descubro que ese bebé era un sujeto potencial para este tipo de enfermedad:
...A mediados del s. XIX miles y miles de bebés morían en los hospicios de todo el mundo a causa de una enfermedad que se denominó El Marasmo...
...Hoy está comprobado que cuando el bebé recibe caricias y contacto amoroso a través de miradas provistas de ternura, palabras suaves, es contenido y acariciado, el cerebro envía órdenes a la hipófisis, activando así el crecimiento adecuado para su edad...
A veces creo que no nos abrazamos más porque el cerebro hace una evaluación de lo procedente, improcedente, adecuado, inadecuado y todo le parloteo del aburrido código de buenas conductas que matan la espontaneidad y la alegría.
No hace falta tampoco colgarse un cartel para dar abrazos por la calle, lo cual no juzgo, simplemente darse cuenta. El programa pesa, mide, evalúa, etiqueta, la consciencia se da cuenta, no se autoengaña y si tiene suficiente fuerza y osadía, actúa.