Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



 Cuando el oso ruge...

Todos tenemos una voz interna que nos empeñamos en silenciar. Al menos así fue de unos años a esta parte, pero me doy cuenta que cada vez esa voz, ese oso rugiente está clamando en más y más personas con una contundencia que es imposible acallar, del mismo modo que uno no puede silenciar las tripas cuando tiene hambre.


La estructura de la sociedad nos condiciona para tener en detrimento del ser... basta preguntar ¿Quién eres? para darte cuenta que la gente responde con lo que cree tener, o cree ser en base a sus posesiones. Todo es un préstamo que está bien usar, mas se disfruta mucho mas cuando sabes que nada de eso te puedes llevar.

El oso es la voz en el corazón, esa silenciada por la voz de la cabeza. No es el angelito a derecha e izquierda, sino la pugna entre la razón y la intuición, una regida por miedos y autoprotección y otra por la esencia y la fuerza de la vida en su máxima expresión.

Cierra los ojos...
...y dime qué te dice la vida acerca de lo que es sentirse vivo.

Proyectos y proyecciones, uno propios y otros en la pantalla del vecino, que nos hace a veces creer que el otro es el que me tiene que dar, que satisfacer, que amar. Estos días escuché que la palabra más venenosa que existe es "mío"... por un momento hubiera dicho odio, hubiera dicho miles de palabras antes que mío, pero en última instancia esta palabra encierra el desvío más inmenso de todos.

El oso siempre nos habla, y cada vez más lo escuchamos, salir, respirar, gozar de la libertad y felicidad de los demás... a veces nos araña para que volvamos adentro y miremos qué se lo que realmente nos hace felices, y eso, está más allá del deseo de poseer y del miedo al fracaso.

Brillo    

Resulta interesante ser consciencia testigo desde diversos escenarios, pero es más interesante aun cuando regresas a lugares donde tienes raíces y vuelves después de un tiempo. Parece que nada cambia, pero en realidad nada es estático. Ves las calles, y las personas, las situaciones yendo y viniendo en un vaivén incesante, donde aparentemente nada ha cambiado pero sin embargo no ves nada igual. Reímos, nos saludamos, nos abrazamos, porque a pesar de todo, la VIDA y lo que sentimos dentro siempre, en todos los casos se impone al miedo. 

Y es que vida sucede, y sucede más allá del significado que cada pequeña mente le de. Y la alegría una vez es conquistada, colorea todas las visiones. Vivimos abrazamos por este inmenso magma biológico invisible (casi siempre) pero perceptible. 

Desde casa visión la misma escena resulta una realidad completamente diferente, entonces, ¿Miramos con los ojos o con las ideas acerca de lo que vemos? Pasado un tiempo lo estrecho es ancho, lo alto es bajo, los ignorados son fastuosos, y así con todas las categorías que puedan establecerse en la dualidad que puede describir a lo observado.

Pero hay algo que cuando está, no cambia, y sin embargo nunca es igual porque su movimiento es la expansión, y eso, es el brillo. Creemos que ese brillo está en personas que admiramos, pero en realidad, como siempre, una vez más está en tu mirada. Y te das cuenta que nada tiene poder sobre tí más que aquello a lo que le das permiso.

Cuando tienes brillo, el valor es una consecuencia. No tienes miedo de ir a por lo que quieres, cuando sabes que es real (entre tantos estímulos, cuando algo es, no hay error), no tienes miedo de que no suceda, sino que el miedo es dejar en esa garganta el coraje de no expresarte. ¿Quién puede dañarte sino tú con tu falta de valor? Cerrar capítulos, abrir episodios, pero siempre en movimiento, en evolución, con e-moción.

Cuando suceden demasiadas cosas buenas en poco tiempo.... la gente desconfía, sin darse cuenta que ese es el estado natural del Ser cuando apuestas por la vida. Y así es como yo me siento en este instante, con un corazón abierto donde germinó una nueva energía después de años de trabajo personal. Y al fin me habito y me gusta cómo se siente dentro de mí.

Para todos los que han atravesado los infiernos y han logrado habitarse en plenitud.