A estas alturas del camino, tras algunas luchas personales entre el "yo" y el "ser", supongo que todos nos hemos preguntado hacia dónde nos dirigimos. Esa tarea ardua de descubrir, que no siempre encuentra respuesta, se consuela en al menos lograr un trayecto coherente con los sentimientos propios, a menudos contaminados por el sentir ajeno de lo que debe ser el camino que debemos llevar en este discurrir.
Yo para omitir esa contaminación, entro en contacto con el corazón, que habla claramente desde la vibración que nos producen las distintas casuísticas. Lo que nos hace vibrar y llena de paz, a menudo es la brújula que lleva el Norte exacto. La vida que soñamos a menudo no tiene tanto que ver con la realidad que nos toca vivir ni con lo que los demás califican con la etiqueta "éxito". Yo me detengo por un instante y aíslo el tiempo y el espacio, los omito de mi pensamiento, y me mezclo con el aire, el calor o el frío, los sonidos, el agua... y el nerviosismo se vuelve doméstico hasta desaparecer en un mar de calma, entonces, y sólo entonces, puedo escuchar y contemplar mis manchas. Veo lo que considero errático en otros y recuerdo una frase sabia: "lo que no me gusta en ti, lo corrijo en mí".
A menudo no puedo entender a la gente que vive en y para la materia, y me aíslo de ellas en lugar de mostrarles o al menos describir la grandeza de lo invisible.
¿Por qué busco razones? No las hay, sólo existen modos distintos de vibrar en este camino. Hay personas que se relacionan desde el acontecer, contando anécdotas cotidianas, sucesos enmarañados de situaciones y conflictos que conllevan un debate obtuso, otras, hablan de sensaciones, emociones, sueños, maneras de dar luz al espacio-tiempo que les toda. He descubierto que puedo caminar en ambos ambientes sólo si se entrelazan. Si sólo estamos en el primero, nos desconectamos del ser, si sólo estamos en el segundo,nos perdemos la vida material con toda su belleza para sumergirnos en el debate filosófico que deja a un lado la acción. Subrayo y comparto el sentido de la vida que alguien me dijo alguna vez: gozar y servir. El gozo en la materia, el servir en el espíritu. Si no compartes este sentir dual, y eres de los que sólo ven aquí y ahora, probablemente me ahogues si no me transmites emociones y sueños, porque
la vida es una pista de aplicaciones para mejorar y necesitamos esa válvula de escape para soportarla; si por el contrario me hablas de emociones, muéstrame tus acciones, porque las manchas no se quitan con la intención,hay que acercarse y limpiar. Simplemente pido, espero y deseo que cada persona que se acerque a mis experiencias me muestre el compromiso y la emoción,una visión positiva del estar, porque si no, simplemente me duele el corazón y siento que no puedo soportar la realidad. Las cosas no "son como son", son como las construimos. Nadie dijo que fuera fácil, pero puede ser bonito ver como todo se transforma.
Intentaré una vez más mejorar... la propia escultura personal que pulimos nunca parece terminarse. Cuando terminas una parte, encuentras material sobrante de otra... así hasta el final. La parte en bruto que tengo, mi zona aún errónea, es aceptar que hay personas que no aceptan ni buscan ni muestran interés en ver el fantástico mundo invisible que algunos percibimos, en definitiva, aceptar que hay modos distintos de vibración, porque la vida es la hazaña de mejorarnos todos los días a nosotros mismos y al entorno y una forma de mejorarnos es aceptar que no aceptar determinadas cosas, no es un fallo de otro, sino de nosotros mismos.
.jpg)