No creo en las casualidades, sino en el resultado de los procesos... Y considerando que el día 5 de marzo es el día de la Eficiencia energética desde 1998, y el día 8 del mismo mes es el día de la mujer trabajadora, como en esa especie de obsesión por jugar con los conceptos me atrevo a hacer una comparación obvia entre los dos términos, energía y mujer.No obstante, nosotras, sin ser objetos no vemos valorados en su justa medida nuestros esfuerzos por la cada vez más frecuente eficiencia que desarrollamos en nuestros proyectos de vida.
Proyectos laborales, sociales y privados, parecen ponernos cada día más alto el listón, sin visualizarse a menudo los esfuerzos en éstos empleados desde el reconocimiento ajeno, de modo que el planteamiento puede ser la autorrealización más que esa consideración. No me gusta hablar en términos disociativos hombre-mujer porque considero que la globalidad es más interesante que los desglosado, ya que la encierra todos los detalles. Una realidad no lo es tanto si ha sido dividida y compartimentada, sin embargo, mientras la mujer siga teniendo el privilegio de dar vida, es justo el reconocimiento a su esfuerzo.
Las mujeres de mi generación a menudo tenemos agendas infinitas, nos embarcamos en procesos colectivos, en proyectos sin perspectiva de fin por el mero hecho de creer en ello. Se cuestiona si el intervalo de edad en el que nos movemos, es coherente con los patrones de una vida "exitosa", afortunadamente no hay mayor coherencia que ser coherente con uno mismo, con los propios planteamientos y las ilusiones que nos guian. La energía es el origen de todo, pese a ser inmaterial es la que da forma a los objetos, como cuenta la física cuántica, y el modo de dirigirla genera procesos, y es en eso en lo que creo, en los procesos.
Algún día todos los esfuerzos se verán recompensados, en el proyecto de vida propio, o en generaciones futuras.