Un mundo ahí afuera
Dicen que fuera están los lobos... Sí, allí donde las estrellas, donde las huertas que abrazan a labradores de fin de semana para ofrecerles su paz, allí donde los pies y el césped se convierten en el matrimonio perfecto... allí donde el silencio, donde el no tiempo sino los ciclos, allí donde nadie se queja del calor ni el frío porque no hay tal cosa como bueno o malo, sino una danza de procesos repletos de sentido.

"Muchos teólogos y filósofos sostienen que sólo los seres humanos poseen alma, mis años en el bosque con los chimpancés me han llevado a cuestionar esta suposición. Día tras día me encontraba únicamente en compañía de mis amigos los animales, los árboles, los arroyos, las montañas, las tormentas y el impresionante cielo nocturno plagado de estrellas. Me hice una con el mundo. Aparte de los cambios del día a la noche o de la temporada seca a la húmeda, el tiempo dejó de ser importante para mí. Aquellos fueron momentos de una percepción cercana a la experiencia mística por lo que entre en comunión con un poder espiritual que sentía a mi alrededor. Ese poder que es objeto de culto como Dios, Al-lāh, Tao, Brahmā, el Gran Espíritu, el Creador. Allí en la selva, llegué a creer que todos los seres vivos poseen una chispa de ese poder espiritual. Nosotros los humanos, con nuestras mentes únicas y sofisticadas y nuestro lenguaje hablado que nos permite compartir y discutir ideas, denominados alma a esa chispa divina presente en nosotros mismos, me pregunto, si puede ocurrirle lo mismo a los chimpancés o a cualquier otro ser sapiente"._Jane Goodall
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Finalmente ella se respondió a sí misma que sí, yo respondí lo mismo acerca de otras formas de vida
Tal vez no pasé día tras día como Jane Goodall pero sí algunas noches maravillosas bajo el manto de estrellas, allí, lejos del reloj y del mundo conocido,te conectas con una paz que no tiene comparación.