Caminando por la vida encuentras un montón de personajes en su impostura, vestidos con el personaje que sólo revela el ser que esconde en momentos de desazón, hastío o cansancio por la rutina en que esa estabilidad tan an-helada se ha convertido.
Esa tensión interna crea un pulso, un motor que parece iniciar un camino hacia esa homeostasis existencial... al menos hasta recuperar el equilibrio o que esa tensión se relaje.
Sobre esa tullida almohada, donde reposan los desengaños, nos encontramos con el amante secreto de nuestras verdades, y es ahí entre la vigilia y el sueño, en el preciso instante en que el cuerpo se duerme (y por tanto no huye ni pelea, pero la mente aun está lúcida), que el autoengaño se desvanece, dejando al niño herido expresarse y al adulto abrazarle.
Es el momento de la verdad... y si con suerte el cerebro no lucha, el corazón palpita más desde su ritmo desacelerado sin dar lugar a la apariencia ni a la vanidad. Un encuentro del espíritu y el alma.
Al día siguiente, si no vamos acelerados a la rutina, en el paseo hacia la "fábrica", momento de reflexión, donde el acuerdo puede ser tal vez por cambiar, por romper la rutina o por jugar, meter las narices en la vida latente y oculta de la que todos tenemos sospecha pesquisas o una leve noción de su rastro sutil.
BUSCAS... observas y encuentras rastros de un camino que puede llevar a una explicación, algo que calme el espíritu intranquilo que a veces se manifiesta para decirnos "debe de haber otra manera"
Mas la búsqueda académica, engullir libros con los que trazar posibles respuestas, maquillar con explicaciones las mismas acciones, las mismas relaciones, los mismos actos, y la acumulación de proyectos que nunca "para cuando se den todas las circunstancias propicias" y que posiblemente nunca vean la luz, sólo nutre el ego con un abanico mayor de ideas tal como un coche sin motor que ocupa un espacio sin ninguna función.
El propósito de cambio precisa FUERZA. El camino a medias tintas es peor que un camino nunca iniciado, porque no calma el espíritu y además genera frustración.
En su momento, tomé la determinación de llegar hasta el final de mi "caso sin resolver" aunque sabes que no hay final, porque la consciencia es incognoscible e inconmensurable... pero la determinación y la compasión de la inteligencia suprema que nos envuelve, a sabiendas de la determinación que adopté, siempre traza el camino hasta el siguiente paso.
Llegado a un punto, descubres que hay mas, y más, que nunca hay un fin y te cuestionas el camino,... pero igual que Manuel Castells en su definición de las utopías "las utopías no son sueños irrealizables, las utopías son construcciones mentales que hace que la gente haga ciertas cosas y al intentar ir hacia utopías consiguen cambios sociales que no responden necesariamente al modelo utópico pero que van en contra del sistema dominante" consideras que el camino de la coherencia o el intento de alcanzarla, es en sí la meta, lo que hace que pueda surgir el ser que disfruta de su autenticidad en medio de una sociedad empeñada en decirle qué es lo mejor, qué límites no se debe n pasar, qué acciones no se deben adoptar para no ser un proscrito.
No pienses, para decirte qué debes hacer está la religión, para decirte qué es posible, la ciencia, para determinar si está a tu alcance, la economía, y para decirte si puedes tienes a la política.
Llegado a un punto, descubres que hay mas, y más, que nunca hay un fin y te cuestionas el camino,... pero igual que Manuel Castells en su definición de las utopías "las utopías no son sueños irrealizables, las utopías son construcciones mentales que hace que la gente haga ciertas cosas y al intentar ir hacia utopías consiguen cambios sociales que no responden necesariamente al modelo utópico pero que van en contra del sistema dominante" consideras que el camino de la coherencia o el intento de alcanzarla, es en sí la meta, lo que hace que pueda surgir el ser que disfruta de su autenticidad en medio de una sociedad empeñada en decirle qué es lo mejor, qué límites no se debe n pasar, qué acciones no se deben adoptar para no ser un proscrito.
No pienses, para decirte qué debes hacer está la religión, para decirte qué es posible, la ciencia, para determinar si está a tu alcance, la economía, y para decirte si puedes tienes a la política.
La curiosidad de sillón nunca cambia nada, hace falta armarse de valor para hacer cambios, se necesita confianza, al menos en uno mismo, y determinación. Ese "voy porque voy", ganas de cambiar, que si no va acompañada de la fuerza suficiente para emprender acciones, no sirve para nada. Observar desde la trinchera, perderse la vida, buscar un culpable en lugar de acuerdos y soluciones...
Desde mi leve camino acompaño a quien la vida me trae en sus procesos, tímidamente comparten inquietudes, buscan escusas para no iniciar lo que su alma les pide a desgarro, o la adquirir el valor suficiente para salir de la retórica mental que les impide actuar.
En el segundo caso, me implico, pero es el menos común, comprende, un bajo porcentaje, exige mirarse dentro, en el cuarto oscuro y desatendido... pero cuando no hay una determinación, (es fácil apreciar esto en la cantidad de peros, de es que...) me retiro. Existe una clara diferencia entre la mera curiosidad y la firme determinación que de manera precisa tarde o temprano aparece, y muy pocos toman las riendas del camino del corazón.
En el segundo caso, me implico, pero es el menos común, comprende, un bajo porcentaje, exige mirarse dentro, en el cuarto oscuro y desatendido... pero cuando no hay una determinación, (es fácil apreciar esto en la cantidad de peros, de es que...) me retiro. Existe una clara diferencia entre la mera curiosidad y la firme determinación que de manera precisa tarde o temprano aparece, y muy pocos toman las riendas del camino del corazón.
El valor no es una cualidad de los valientes, sino de los que tienen miedo, porque "cuando ya no tienes miedo, ya no necesitas la valentía" Oswaldo Bola