Veintiuno
Hoy ha sido un día muy bestia, de verdad, o como diría mi amiga Miriam (mexicana), "muy padre".
Después de hablar con una amiga y como siempre aprender tantísimo, decido ir a entrenar....
Un día,... recubierto de vida mas allá de las tiendas... sol,... luz,... maravilloso.... voy despacio, como siempre, a mi ritmo, constante, sin prisa pero sin pausa, porque sin prisa da tiempo a ver todo lo que de otro modo tan sólo se mira.
Estoy feliz, noto el aire en mis pulmones, sudo, me siento bien, avanzo, y encuentro a Sebas, un chaval que fortuitamente el 11/11 estaba con su perro donde yo me estaba bañando con quien tuve una conversación muy chula sobre perros y lealtad. No sé por qué recordé de su nombre pero así fue.
Sigo corriendo, veo niños, veo personas en sillas de ruedas, agradezco poder correr..
Encuentro al danzante del viento, así lo llamo, otro desconocido que la semana pasada mientras entrenaba, vi entre cientos de personas, porque a veces, algunas, que por lo que sea.. te inspiran. Este chico bien alto y bien gordito, baila con el viento mientras patina: observé lo que tarda en pasar, disfrutando, gozosa de ver a alguien estando tan presente mientras hace lo que está haciendo. Hoy, con las lecciones de ser yo aprendidas de mis sobrinos, sin procedimiento, le paro y pregunto dónde aprendió a patinar así, (porque yo estaba aprendiendo en Quito cuando regresé a España) y me remite a Palma Patina. (Próximo reto...)
Avanzo, veo niños, me gusta ver a los que ríen con sus padres, que dicho sea de paso, no son la mayoría. Se ve que no muchos padres saben que repetir "no y no" una y otra vez a un cerebro de menos de 7 años que está en ondas lentas -como en hipnosis según edad- le condiciona y le determina en su edad adulta.
Sigo, y sigo sin saber muy bien cuando parar, completamente ahí, observando cada rostro, (la gente me parece tan bella cuando tienen actividad en el cuerpo y calma en la mente)...
y a falta de.. 4 km decido que no es el día que nací que es hoy.
Hoy, es el día en que alcanzaría mi reto... y al saberlo, me canso un poco... porque salgo del presente y voy al futuro... pero decido llegar..y tras dos horas.. y quince minutos logré mi media maratón, la mía, de nadie más, a mi modo, a mi manera.
Llego y me tiro en el césped, exhausta y feliz,... tan feliz...
y entonces algo resuena en mí, un paquete de información, llega ¡Plaf!
No hubieras logrado 21 km en tu cumpleaños porque tú decidiste no cumplir años, sólo sueños.
Porque los años tengo, son los que me quedan por vivir, no los que ya experimenté.
Llego a casa, caminando, y decido darme un premio. Me hago una ensalada rica, un tanque de zumo de naranja (recién exprimido), prendo una vela... cómo relajan.. y después, decido ir a celebrar, porque la psique sabe que hay que celebrar los logros... y la vida también. Cuando agradeces y celebras, incorporas y saboreas.
Voy a un baño árabe y me hago un masaje en la espalda... y recuerdo... lo bonito que es que te toquen la espalda y vuelvo a casa feliz, descansando porque mañana más y mejor, y con un nuevo propósito: bailar con el viento (o aprender a patinar), porque observando la naturaleza, holograma del todo, se ve... aquello que no se mueve, se estanca y muere y yo cada vez me siento más viva.
Gracias a los propósitos, vivimos en entusiasmo (de enthousiasmos "inspiración divina").