Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



La bragueta bajada

¿Alguna vez habéis visto a alguien con la bragueta bajada o con pasta de dientes en la comisura de los labios?,
Yo sí, apuesto a que todos los que leéis estas lineas también,... al fin y al cabo, la gravedad está ahí... Pues bien, este post no va de braguetas ni dentífricos, sino de atrevimiento. Siempre me pregunto por qué no hablamos claro... preferimos mirar y callar, esperando que sea otro quien haga lo que nosotros debemos hacer. Si ves, actúa. 
Nadie va a tacharte de obsceno por advertir a alguien de su bragueta bajada, muy por el contrario, te lo agradecerá. Preferimos murmurar, ser espectadores en lugar de facilitadores, sin embargo a todos nos gusta la acción...
En un avión vi la película Million Dollar Baby,.. ¡uf! no me esperaba tal desenlace, sin embargo, como todas las películas que veo, que no son de entretenimiento, sino de aprendizaje, (ya me entretengo yo sola...), me enseñó algo: la vida tiene que ser una experiencia maravillosa, y eso se consigue sintiendo, no pensando, actuando no contemplando impasible, al margen de lo que dure. Nos han enseñado a usar la mente, la cual manipulan con las rutinas, los anuncios, los media, con la creación de necesidades que son celdas que nos encajonan y adormecen, pero no nos han enseñado a sentir. Pensando aparecen los miedos, sintiendo aparece sólo el amor. ¿Qué hay de los sentimientos de rabia, de ira...? Son sentimientos superficiales, contaminados. En lo más profundo de nosotros, sólo existe amor. A mi me llaman atrevida, por decir cuando lo siento "te quiero", por ir a visitar a personas que los demás juzgan o irme de madrugada a ver estrellas... ese atrevimiento me permite sentirme libre, romper barreras mentales, salir del protocolo... Muchas personas me califican como alma libre... es una expresión que me encanta. Para mí, un alma libre es eso, fluir, es no encadenar a los otros, no juzgar, y sobre todo, no dejarme llevar por los prejuicios ajenos. Mo cuishle, expresión en gaélico que escuché en la película que antes mencioné, significa "Mi corazón, mi sangre" me fascinó, especialmente porque se establecía entre personas que no eran de la misma sangre... de eso se trata, de sentir tu corazón latir en el otro. Cuando amas, es así, si la otra persona goza, tú gozas, si sufre, tú sufres y haces lo que sea posible para aliviar ese sufrimiento, hablando claro, acariciando, no juzgando, y regalando una sonrisa. Debemos desdramatizar la vida, es un suspiro, nos pasan cosas, sí, que nos enseñan, nos aportan, nos mejoran, pero nunca debemos permitir que nos abatan. Si la cremallera se baja sola... se sube otra vez, o se inventa un mecanismo que lo evite, es así de sencillo.