Mis amigos los locos
Hoy me he dado cuenta del tipo de personas que frecuento emocionalmente, todos ellos están locos. Locos desaprendiendo los patrones inculcados desde la razón para dar cabida al corazón. Suelen crear, creen y crean en lugar de esperar que nos tracen soluciones o caminos. Personas propositivas, dedicadas a cuestiones relacionadas con la justicia social y a la vez, como no puede ser de otra manera, mejorando exponencialmente su ya maravilloso ser. Poetas, artistas, músicos, también médicos y como no arquitectos, o personas inspiradas en su trato al ajeno, que en un mundo donde todo parece estar hecho e inventado, producen cambios en lo local que van expandiéndose a cada vez más personas que dejaron de tener miedo a dar un paso adelante para cambiar las cosas.
Uno de estos amigos, profesor de yoga me dijo alguna vez que la libertad no existe, y me puso un buen ejemplo con que unos años atrás no era más que un niño pequeño. "A Mauro le encanta subir a la azotea, se siente libre por el simple hecho de salir del piso y poder correr... pero la realidad es que está acotado, más allá no puede correr". Pues bien, tal vez nuestra azotea sea un campo donde todavía pueden hacerse bastantes cambios. Me encanta cuando nos damos cuenta de la tremenda potencialidad que tenemos y cuando el amor vence al miedo.
