Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



Cruzar la línea

"Lo en verdad revolucionario, es la señal secreta de lo venidero"_Walter Benjamin

Empiezo este post en la madrugada de tránsito al día siguiente en que he cruzado una línea, un lado que voy a describir desde el sentimiento que produce en mí, sin especificar de qué linea se trata, porque en realidad, podría tratarse de cualquiera. 

Podemos encontrarnos tantas "líneas" o fronteras mentales como seres humanos hay en el planeta, presentes o futuras, provocadas colectivamente o autoinducidas, espacios, situaciones, constructos o estructuras que bajo la consciencia identitaria de lo que creemos ser juramos que no pasaríamos... pero a veces se cruza, por voluntad propia o por acontecimientos sobrevenidos y toca reconstruir el concepto egoico del "yo", la identidad forjada desde la línea no cruzada.

Y aprendemos, que una vez pasada esa línea, los que pasaron antes que tú no eran peores, ni tu dejas de ser bueno por haber cruzado, que todo es volátil y que las estructuras cerradas no tienen fundamento en esta globalidad mutante dentro de una vida líquida, que diría Zygmunt Bauman.
Cruzas y percibes que no es tan grave, que tu identidad y persona está por encima de las situaciones y que solo hay un juez que eres tú mismo. El valor, la fuerza nada tiene que ver con ese líquido, sino que pese a ser intangibles, en otra escala de valoración, son el verdadero estado sólido.


Los axiomas son absurdos, la verdad absoluta no existe, y el concepto de uno mismo, puede reformularse tantas veces como sea preciso sin dejar de ser alguien con personalidad, más aun, quien está en constante evolución, es quien adquiere el dominio de sí, si esa evolución es direccionada por la voluntad.
Así que tal vez, esa línea, esa prueba, esa estructura, sea algo así como la estrategia de la escalada:
cuando no ves puntos de agarre, sólo eleva la vista, y encontrarás un universo de posibilidades. Esta frase, no exacta, se la debo a mi amigo Domingo Espinosa, que a miles de kilómetros, sigue inspirándonos y enseñándonos el valor del esfuerzo, en silencio, y desde el ejemplo.

Tal vez al cruzar esa línea tantas veces rechazada, se aprenda algo más... a veces todo es perfecto, aunque no responda al modelo de perfección preconcebido.
Siempre es emocionante descubrir nuevos paisajes, los niños siempre van donde les prohíben mirar, y a veces hay que mirar más allá de la línea para descubrir quién eres tú al otro lado.