Y la "civilización" nos convirtió en bestias
Nunca entendí como a los animales se les llegó a llamar bestias. Creciendo entiendes que bestias son los seres animales o no, capaces de planificar y premeditar un daño, si es preciso, para obtener un objetivo que se persigue. Es el eterno pulso entre el idealismo y la realidad, lo que algunos "domestica", a otros arroja a las drogas y a otros los convierte en hipócritas marionetas que se dejan conducir.
Hoy he conocido esos dos mundos, 24 horas de experiencia vital, donde reencontré a un viejo amigo, un hombre joven, pero de alma vieja, lleno de templanza y trato virtuoso con quien se le acercara...y hoy, por ejemplo, una de las personas que se le acercó, era un mendigo. Mi amigo incitó a su niño mayor de tres años a llamar a este hombre caballero, porque así lo considera, yo asombrada escuché después cómo él decía que nunca había dejado de ser un caballero incluso después de vivir en la calle durante un mes. Es cuestión de actitud, y saber que todos son ciclos, y como tal se suceden, como las tormentas.
Ni a mi amigo ni a mi nos gusta que nos den nada, pero a su vez, he visto que la humildad y la sencillez son herramientas inútiles en un mundo de apariencias... que siempre lo fue en sociedad, como ya nos contó hace un tiempo Platón en el mito de la Caverna. Nadie es malo por naturaleza, pero la civilización incívica nos convierte en bestias.
Hubo un cuento con moraleja de un rey, que para empoderarse en la batalla, se hizo grabar un anillo en el que ponía, "ésto también pasará", y quien lo grabó le aconsejó, majestad, eso está bien, pero conviene recordarle que también es bueno leerlo no solo en la batalla y momentos duros, sino también en los buenos momentos, porque todos son ciclos.
Feliz Navidad