Cuatro minutos...
Os invito la película homónima al título de este post. Puede ser una película más o concentrar un montón de lecturas o una sola pero esencial.
Yo que mis ganas o la necesidad de hacer cosas en el tiempo libre me roban la calma que se precisa para ver una película con la debida actitud, a menudo no las concluyo, es más, empieza a ser algo genérico en mi, salvo con una excepción, cuando una determinada película me inspira, me aporta o me transmite tanto que me cautiva.
Este es el caso de esta película, cuyo instante apoteósico me atrevo a hipervincular, por la fuerza que me transmite.
Desde 2´17"...
Y es que considero que todos tenemos una chispa de creatividad o una habilidad fabulosa que a veces nos lleva una vida entera por descubrir.
¿Qué ocurre si la oportunidad de descubrirla no llega? No lo sé, los que buscamos consideramos en sí mismo un logro ya esta búsqueda aunque canse y no me atrevo a hacer conjeturas acerca del interrogante anterior, pero sí si se formula la pregunta al revés,
¿Qué ocurre si descubres que tienes una oportunidad?
Entonces, creo que si lo sientes... nadie puede pararte. La pasión es la pulsión necesaria para el atrevimiento.