Hoy he aprendido un nuevo concepto "anomia social", que acuñó Dhurkeim. Con la revolución industrial, el hombre se traslada a la ciudad, para trabajar y allí paulatinamente va perdiendo los vínculos con la comunidad de la que procede... el pueblo es la comunidad, donde ha crecido, donde ha experimentado la tradición y los lazos, ahora, se ve desprovisto de ese "nido protector"...

Creo que por muy cosmopolita que uno sea, existe un vínculo casi fisico pese a invisible con el origen... así pese a agradecer que las circunstancias nos lleven a explorar nuevos caminos para hacernos más autónomos y adquirir determinadas capacitaciones,... a todos nos gusta "volver a casa por Navidad"... o más veces si se puede. La Sierra y la Campiña de mi pueblo es un maravilloso entorno, ún ecosistema precioso que tiene también la innegable fuerza del apego.
Apego-desarraigo, Desarraigo-apego... la vida no es automática, ni fácil... pero si tienes núcleo, una raíz, todo se lleva mucho mejor.
En una ciudad hay bastante diversidad, variedad, posibilidades,... pero todas las relaciones humanas, que a menudo pueden generar nuevos lazos afectivos, no están fraguados en el origen de quien viene de fuera, que a menudo, puede sentirse extraño o descontextualizado. Pero esa anomia social, pienso que puede sentirse en el propio origen, fruto de la condena de los prejuicios... que hay que esforzarse por romper,... porque todos tenemos hambre, frío, necesidad de afecto y sociabilidad, y eso nos hace iguales.