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De un tiempo a esta parte la publicidad ha cambiado como todo alrededor nuestro, adaptándose a los tiempos que están aconteciendo. Las resistencias por sostener lo que fue ancladas en las recetas de antaño sobre la vida plena mantienen un pulso con las nuevas agendas.
El amor como lo conocimos se desmorona, la solidez de antaño en la vida líquida presente, como si todos los pilares que sostenían nuestro sesgo identitario se volvieran de plastilina.
Esa publicidad lo sabe, sabe que ante un escenario cambiante la bioquímica neuronal busca anclajes para adaptarse a lo que acontece pero teniendo anclajes en lo conocido, buscando la autenticidad que se expresa a través de las emociones.
Es ahí cuando el marketing busca conectar los productos perecederos y la impermanencia a lo emocional en un intento de perpetuar el objeto último: consumo.
Con-sumo cuidado los que estamos acostumbrado a ejercer el sano arte de cuestionar las cosas, desgranamos la intención última de todo lo expuesto: alimentación, noticias, relaciones, ropa, hábitos... etiquetas. Aparece una etiqueta clave: "Neuro".
Parece que toda expresión sobre precedida de la palabra "neuro" capta la atención que la misma sin esa presentación.
¿Qué diferencia Arquitectura de Neuro-Arquitectura? Nada. Porque la arquitectura es generar un habitar y un espacio armónico y habitable no se basa ni se logra en una etiqueta de marketing sino en entender el lugar, proporcionar los espacios con la geometría dada por la latitud del lugar, que sólo con ello se genera un espacio armónico, considerando factores como emisiones de las formas y otros conceptos BÁSICOS de la geobiología, la geomancia y la arquitectura sagrada.
Pregunta a un "neuro-arquitecto" por todo los conceptos del párrafo anterior, te aseguro que podrás contar con el dedo de la mano alguno que te hable de todo eso y probablemente ninguno se arquitecto.
Arquitecto de sistemas (informático), Arquitectura efímera (escenarios)...
Jugamos a generar confusión con el lenguaje porque sabemos que cambia la "arquitectura" del cerebro, desdibujando los límites entre lo auténtico y lo ficticio entre la naturaleza y lo artificial.
¿Qué hacer para sostenernos? Volver la vista a la naturaleza, tornar la mirad al interior. Recordar el cuestionarse las cosas, comprender el lenguaje kinesiológico del cuerpo, que expresa lo adecuado para cada sistema (Sistema: cuerpo, mente, espíritu, ser integral) con una afirmación si se siente expansión y liviandad o con una contracción y rigidez si es el opuesto.
Hace muchos años Mies Van der Rohe dijo: "menos es mas". En esos años no existía tal "cosa" como la "neuro-arquitectura" pero la obra producida contenía eso y mucho más en muchos casos donde el aprovechamiento crematístico del m2 era menos importante que el espacio amable la luz y las vistas y l os espacios de almacenaje (de objetos inútiles en muchos casos) no eran tan necesarios porque no se acumulaban tantos objetos.
Volver a lo esencial.
”Estos últimos años he observado en Tokio que lo que ha predominado son las informaciones por encima de los objetos y de las cosas. En este entorno difuso, el hombre es muy fácil de manipular y me parece en conjunto un concepto muy negativo. Me gustaría que volviéramos a dar importancia a las cosas porque de lo contrario perderemos nuestra sensiblidad animal. Volver a los orígenes, que diría Gaudí”_Toyo Ito