El Ser y la Matrioshka
Es fasciante cómo a un gran número de personas nos apasiona la Matrioshka, independientemente de la cultura o edad que tengamos, ese único continente compuesto por contenidos, sigue siendo uno de los souvenires predilectos.
Contenido igual al continente, y así mismo continente en sí. Para mí, la representación perfecta de un holograma, donde todas las partes contienen al todo, y el todo se compone de las partes.
Sigue siendo apasionante llegar hasta el fondo, hasta la esencia de este hermoso juego, descubrir la parte más pequeña, la esencia... de igual modo sucede con las personas, solo que en el humano, cada capa va ensombreciendo u ocultando la imagen original.
Al igual que un juego de espejos confrontados, cuyas proyecciones llegan al infinito, voy viendo que cuando vas transitando un camino, ves el final del que le precedió y considerando el punto de llegada del presente, y a su vez, empiezas a preguntarte por el siguiente. Tal como un espermatozoide muere al llegar al óvulo, tal como el óvulo muere al ser fecundado convirtiéndose en un cigoto, tal como un cigoto cede su ser al embrión y el embrión al feto, y el feto al humano, y el humano al alma y...
A algunos sólo les gusta mirar la Matrioshka desde fuera, el objeto mayor, el que lo tiene todo, que parece ser el más importante, pero desde esa perspectiva, el juego se pierde, o no se entiende, y la matrioshka se convierte en un mero adorno.
Las figurillas cambian colores, tamaños, pero en esencia... todas iguales, de una en otra esperando la nueva forma, el nuevo episodio, siempre queriendo descubrir algo mas...
