Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



Reset

Todos imaginamos escenas de nuestra vida, situaciones que no sabes de dónde proceden pero te hacen sostener la idea de que la imagen mental es la idónea, la efectiva, la que verdaderamente te hará feliz o más feliz si ya lo eres.

Llegado el momento, la imagen se reproduce en escenarios y situaciones que damos en llamar lo real o la vigilia, sin darnos cuenta de que pertenecen a un sueño mayor, y cuando son vividas, no se corresponde con aquello que sospechabas ibas a sentir.

¿Evocamos la situación o el sentimiento de vivir la situación? Sin duda, el sentimiento. Porque el escenario en sí mismo, contaminado por el imaginario colectivo, lejos del sentir puro cuando acontece no se corresponde con lo que imaginamos ocurriría al vivir la escena.

Algunos tenemos máximas, tipo.. nunca X si Y.. pero a veces, desconociendo Y, acontece X... el juego de la vida. No quieres pero pasa, no buscas pero encuentras, no planeas pero sucede da igual si dentro o fuera, al fin y al cabo, lo que la mente imagina y lo que el cuerpo vive, no tiene ninguna diferencia a nivel neuronal. Entonces, vuelves a esas máximas... ok, X sucedió porque yo no sabía que Y... ¿y ahora qué? puedes ir a la razón y matar ese X pero a veces persiste.

No siempre (casi nunca) las situaciones se resuelven de modo analítico. Se necesita un nivel de energía muy superior a X para que X desaparezca... sumas y rectas, operaciones y nada.

Al descubierto...


Porque uno entiende que no se trata de lógica analítica matemática ni aritmética sino del desdeñado mundo emocional.
¿Mundo emocional o teoría de los espejos? qué tengo delante que me habla de mi misma.

Analizas y ves que alguna vez emitiste un juicio hacia alguien que te traiciona, y ves que la situación, ese X sin conocimiento de Y, nada más te ha colocado en la posición de quien te traicionó, como potencial traidora... aprendes la lección, decides emprender nuevas letras del abecedario y recurres al refranero popular:
"más vale una vez colorada que cien amarilla"

...y empezar de cero, otro escenario que pensabas aterrador pero que ya más de una vez viviste como una tremenda oportunidad.

Al fin y al cabo, siempre estamos delante de nosotros mismos y lo más maravilloso que hay es caminar sin mirar atrás, estar presente,... definirte por una visión del futuro, y no recuerdos del pasado...