Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



Bajo el cascarón

Resulta interesante tratar de ver más allá de lo evidente. Más allá de lo evidente, no hay juicio, sino una comprensión mayor (no digo total porque la totalidad no creo que la conozca ninguna persona aquí presente) del desde dónde de la cosa o situación.

Cuando comemos huevos ¿quien se detiene en la vida latente que pudo ser? Así, cuando juzgamos a algo, en base al escueto rango de visión que nos proporcionó el contexto, ¿Cuándo nos paramos a observar el origen que desembocó en ese algo?


Para huir del aburrimiento que a veces subyace de las rutinas, rutinas impuestas por los ritmos y las obligaciones, resulta interesante mirar desde otro lugar.

La exploración es, imagino, lo que nos dotó de movilidad. Poder desplazarnos por el campo de la experiencia, visitar culturas, países... o el barrio aquel del que nos hablaron y nunca pisamos (y sin embargo juzgamos), o aun más allá, adentrarnos en el ser que se esconde en un determinado personaje.

La cuestión, es jugar aprendiendo... y el aprendizaje conlleva acción y la acción transformación... la otra cara del juego, es la evasión sin acción, que finalmente se convierte en un producto de ocio, un producto más.

Los juegos, no son sólo una estrategia infantil para aprender a desenvolvernos en el mundo adulto, sino también, una estrategia adulta para re-aprender a desenvolvernos en la magia de la vida.