Hoy tengo las manos feas,... nunca han sido muy bonitas pero hoy están arañadas y con resina que no sale... pero ¡qué felicidad!
Estuve en el campo de un amigo en Quito, llevamos a Moixe, el perro de 3 patas que rescató (de ahí su nombre) de una perrera... mientras él saltaba, se revolcaba por la hierba y corría -tienes que fijarte para percatarte que le falta una pata- nosotros quitábamos alambres entrelazados en los árboles.
Los árboles estaban estrangulados, y cuando los liberábamos sentía una felicidad... era como si me quitara una cuerda de mi propio cuerpo que oprimía la circulación...
Comienza a llover, pero no importa. Estaba en un terreno cuyo propietario, siembra árboles y quita alambradas, deja el césped crecer de modo que pisar era como caminar sobre un colchón, un perro de tres patas con más energía que un cachorro y cajas de apicultura que nos recuerdan que la miel es el alimento de los dioses...
Mientras en la semana en el trabajo sembramos acero en la ciudad, para el metro,.. el fin de semana quitamos metal.
Percibes la energía, ¿qué es aquello que hace sentir una liberación en el cuerpo cuando un árbol deja de estar estrangulado? ¿Será el amor que se pone en la acción?o tal vez sea que todo es energía y ella nos envolvía, el árbol y yo, yo y cada árbol...
Por eso no me importa tener hoy las manos frías, porque el corazón está caliente... ese corazón que tiene 40.000 neuronas.