Del condicional, me quedo con el -ría. Todo lo que le pongas antes, es una afirmación de la duda.
¿Acaso duda el sol por dónde salir o una brújula dónde está el Norte?
Palabras boicot para mí pueden ser, "pero", "es que", "y si", debería, tendrías. Constituyen un auto sabotaje y un limitador de potenciales encerrando con ello la violencia más sutil contra los sueños.
Estructuras, tiempos verbales, posturas, pueden erigirse como un potenciador o un atenuador de opciones. El lenguaje encierra también un modo de control. No solo el tono, todo. Los asesores de imagen lo saben bien, saben el ángulo perfecto de la cara para tomar la foto, el tipo de ropa, estilo,expresiones, todo cuidado hasta el más sutil detalle para acceder al objetivo.
Mas muchas veces, no reparamos en el modo de usar las situaciones, palabras y posturas, se automatizan, se integran y se aplican sin conciencia.
El verbo condicional, ha de existir para enunciarlo en situaciones externas, mas en mi opinión, es frecuentemente peligroso cuando entra a evaluar la conducta del otro en algunos casos, y extremadamente peligroso en el diálogo interno.
Alguna vez me he preguntado, ¿Yo qué quiero? y resultaba extremadamente difícil concretar. Mas puedo decir, que en este instante, con licencia para modificarlo, hoy se lo que quiero, ese mismo día desapareció el condicional y apareció un presente sublime, que diseña cada escenario elegido.
A mi me gusta jugar, pongo situaciones en práctica y veo qué ocurre. Algunas veces de modo consciente elijo poner un calcetín de un color distinto en cada pie, tomar un camino alternativo, o hacer algo sin cuestionarlo cuando lo siento.
Me doy permiso para darme órdenes de acción en lugar de bucear en el bucle de la duda, del condicional.
Siéntate en un papel y escribe lo que quieres, deja las condiciones y los condicionales, solo confía y empieza... es un juego muy divertido. Inténtalo y me cuentas.
Para ser feliz primero hay que decidirlo, y verbalizarlo, elijo ser feliz, y empezar a jugar a experimentar, mirar en el espejo al reflejo de ese ser, que eres tú, hasta que le hables con amor, como un niño pequeño al que no dudas en proteger y amar.
¡RÍA!