Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



Estoy aquí


Ha pasado algo que se repite en determinadas ocasiones, que me importa, porque tú me importas. Independientemente de que nos conozcamos o no, estoy aquí, escríbeme y desempolvaremos los zapatos y nos colocaremos botas de abrir nuevos senderos, pero tienes que estar aquí, porque es un privilegio. La vida es un espectáculo de estrellas que nos enseñan la fuerza que tenemos, que es lo mismo que la cantidad de amor que podemos dar.

Estoy aquí, no importa si me conoces, eso da igual, no mires mi envoltorio, mira mi corazón que se ha hecho fuerte a través de experiencias propias y ajenas apropiadas. No fui tú pero ahora somos lo mismo. Eso es lo que importa, que ya lo sé, que la compasión se extiende, que no estamos solos.
La soledad, es una ficción, como todo, dado que no depende del número de personas que te rodeen, sino de tu perspectiva.

Nos acompañamos, porque nadie está solo. ¿Por qué crees eso? Tu compañía, sencillamente no tiene por qué estar a tu lado. Desde aquí, a tí, que tal vez pienses que no quieres seguir, te tiendo mi mano, te escucho y te doy motivos para seguir, porque todo tiene solución.

La mejor medicina: dejar de pensar, el pensamiento sólo debería ser funcional, para planificar un viaje, preparar papeles, organizar cosas, pero jamás para lo que con frecuencia se usa el pensamiento como es el boicot hacia uno mismo, el auto desprecio, la comparación... ¡qué perdida de tiempo!, con todo el potencial que tienen las personas.

Poco a poco voy descubriendo más cosas de mi y en esas, descubrí que tengo una habilidad, que consiste en que te veo primero desde dentro, no me interesan tus etiquetas, tus complejos, tus miedos, no me interesa tu culpa ni tu sacrificio, no me importa quien es tu familia, ni el dinero que tienes, no sé que es la clase social, ese constructo colectivo que oculta lo que somos en verdad.

Mírate, y quiérete, y si no puedes todavía o lo olvidaste, abre los ojos, hay muchas personas a las que les importas.
Es imposible aburrirse, cuando hay tanto arte, tanto campo, puestas de sol y amaneceres cada 24 horas, agua, sol, perros, niños, libros, canciones, árboles... todo un espectáculo esperando ser visto, que no es lo mismo que mirar.

Ahora, con la mente fuerte, entiendo que es cruel hacer conjeturas sobre los motivos que llevan a una persona a decidir marchar ¿por qué no nos lo preguntamos antes? ¿por qué presuponemos? Un insulto o mal gesto, para mi, si no las recibo, no significan nada, pero a otra persona las puede hundir. El Verbo y la mirada son medicina y arma letal, según como se usen.

Nadie más a mi lado, que se marche sin despedirse, sin saber, que a mi me importa, aunque no nos conozcamos, aquí estoy,