Construyéndonos primero a nosotros mismos, podremos construir para los demás



Sueños y sOMbras 
Por un largo período de tiempo, nos enseñan las conductas adecuadas, las normas de convivencia, las formas de estar... y poco a poco, las formas de ser, modificando así la esencia de las personas, adecuándolas al prototipo aceptable por el colectivo y contexto social. 
Leyendo "El elogio de la sombra", de  Tanizaki, veo que la sombra no tiene una connotación negativa en la cultura japonesa, sino que es parte de la belleza, y así lo subrayan documentales como el Efecto de la sombra, contando experiencias de éxito de personas que han logrado integrarla en lugar de ocultarla. Esto entra en contraposición directa con determinadas corrientes que nos conducen a una estandarización del ser mediante la corrección sistemática de la espontaneidad reconducida por la senda predeterminada de lo aceptable.

Una sombra encerrada no desaparece, sino que se traslada del ámbito de lo colectivo al ámbito privado o de la intimidad, encontrándonos en situaciones idílicas en galerías y transformándonos en tiranos cuando cerramos la puerta de la calle. Yo misma soy esa tirana en ocasiones, pero decido perdonarme y tratar de ser quien soy, con mis luces y sombras y dejar de hacer atacar sin pretenderlo. Es por eso que a menudo,me contemplo desde el exterior, como si fuera un observador ajeno tratando de ver las cuestiones erráticas de mi conducta, porque no es temperamento, es la sombra no integrada, que puede corregirse mucho mejor visualizando el reflejo de nosotros mismos que nos arrojan las personas que nos rodean. Así podemos ir escrutando las imperfecciones para darles la oportunidad de convertirlas en luz. Así se modifica la forma de estar, manteniendo intacta la forma de ser a la que nunca debió someterse ya que ello resta creatividad, esencia y potencialidad. 
Crear, no es fabricar, del mismo modo que soñar no es desear.  

En la forma de ser están los sueños, y corregir esa esencia personal, significa muchas veces erradicarlos. 
¿Y quienes somos sin la capacidad de soñar? Soñar no es desear, porque el simple deseo no nos pone en camino, a diferencia que soñar que nos lleva a la emoción, y creyendo que las cosas son posibles, es como se traza un camino en la causalidad, que no en la casualidad en la que no creo que poco a poco nos dirige a nuestras expectativas siempre con un fondo creativo.

Llevo unos días  pensando las cosas bonitas que un día soñé; ir a India, formar parte de la construcción de un hospital en un lugar de determinadas características, volar, dar clases... todo eso lo logré, quizá por la mayor de las fuerzas, la de voluntad, quizá porque no perdí la fe ni desistí, pero sin duda, desde mi voz interna, porque me dejo llevar por la mano invisible de la causalidad perfecta.